EL PUEBLO PROFUNDO , UN CONCEPTO BASICO PARA NO OLVIDAR

A LA ATENCIÓN DE FRANK 185.- El pueblo profundo, un concepto básico para no olvidar. Unas primeras reflexiones en el Hospital Fajardo de La Habana… imagesa MI COMENTARIO DEL DÍA. Félix Sautié Mederos De regreso de una hospitalización salvadora, para continuar viviendo y para vencer una bronco neumonía perversa que trató de llevarme consigo definitivamente; pero no pudo. Confieso que guardo profundos sentimientos de agradecimiento, para quienes me curaron y atendieron durante ese trance tan difícil; además quiero expresar algunas reflexiones que considero importantes, que me asaltaron en el tiempo en que estuve inmovilizado por la enfermedad. Mis reflexiones a que me referiré, tienen que ver con el cómo la ineficiencia se esconde detrás de la eficiencia y la excelencia de quienes lo entregan todo por los demás. Un verdadero problemón, en mi criterio, que nos amenaza muchas veces camuflado y oculto pero presente y actuante, que no se debe dejar de lado, porque encierra peligros latentes que pueden complicarlo todo. Escribo al respecto de una mezcla extemporánea entre lo bueno y lo malo, la virtud y la desidia, representados por actitudes altruistas de máxima humanidad y otras que para nada lo son, las que muchas veces la voluntad política puede neutralizar y hacer desaparecer, pero otra no. Especialmente cuando el afectado es el pueblo profundo que sufre y se traga las cosas en silencio, lo que produce un efecto que podríamos denominar para hacerlo más comprensible de “Olla de Presión” que va acumulando presión, y valga la redundancia, hasta que en algún momento que menos nos imaginemos puede reventar. La guerra sin cuartel que nos han impuesto, quienes quieren destruir el Socialismo junto con los que no pueden ocultar sus rencores y odios, en muchas ocasiones en el fragor de los combates a que estamos obligados, nos hacen pasar por alto a quienes ocultan sus ineficiencias e irresponsabilidades detrás de todo lo bueno que ha creado la Revolución, y que día a día tenemos que defender. Lo que considero constituye una especie de chantaje conceptual en nuestras mentes revolucionarias, que, de todas maneras, tendremos enfrentar. Eso lo medité intensamente, no pude evitarlo, mientras que recibía una atención esmerada y un trato verdaderamente afectuoso; en tanto que, a otros, que en la cadena de acción sustituían a quienes me atendían con esmero, poco les importaba en mi criterio, lo que estaban haciendo y lo realizaban de manera rutinaria y deficiente, solo para cumplir desde el punto de vista externo con sus obligaciones sin vocación alguna por lo que hacían. Casos concretos los tengo y los sufrí; los plantee en cada momento específico; y no vale la pena mencionarlos para lo que me propongo con este mensaje de alerta y preocupación general, porque lo importante es el concepto básico esencial y generalizado que quiero exponer sobre este asunto. Eso, en realidad, en mi criterio, no desmerita para nada al extraordinario conjunto de la Obra cubana en la salud, pero es una realidad que lo complica; y que requiere, de atención y no de silenciamientos onerosos que respondan en nuestras actitudes concretas al “chantaje conceptual” de los enemigos que puede si lo hacemos caso, inmovilizar la crítica objetiva y oportuna; y que incluso, quienes nos “chantajean mentalmente” en sus lugares desde donde nos atacan están mucho más mal que nosotros. Los burócratas y los conservadores que todo lo quieren maquillar en lo externo, por la injustificada escusa del “miedo al qué dirán”, constituyen en mi opinión muy personal una verdadera bomba de tiempo que tendremos que desmontar. Lo que pienso, corresponde plantearnos al respecto, en oposición a las actitudes onerosas de miedo al “chantaje conceptual y mental” en nuestra conciencia, de los enemigos, es el rechazo oportuno en los momentos mismos que se produzcan las ineficiencias y las desidias; así como el planteamiento crítico sin vergüenzas onerosas en las instancias de decisión, incluyendo la denuncia oportuna cuando no se nos haga caso. Toda obra humana para su subsistencia, necesita de la crítica oportuna y constructiva, las correcciones a tiempo; y en definitiva del perfeccionamiento permanente. Y, en mi opinión, de eso estamos careciendo. Lo pude percibir y vivir concretamente durante mi hospitalización salvadora de que les escribo, y cumplo con mi deber de conciencia de expresarlo. Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar, con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. http://felixsautie.com/articulos.php?185-el-pueblo-profundo-un-concepto-basico-para-no-olvidar-unas-primeras-reflexiones-en-el-hospital-fajardo-de-la-habana Reply Reply All Forward

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